lunes, 16 de noviembre de 2009
El pequeño oasis
La vida es como es, te sorprende cuando menos lo esperas, lo hace con la persona que menos imaginabas. Y evidentemente, lo que era un desierto, poco a poco empieza a ser un oasis en medio de una inmensidad de terreno desértico.
Todo comienza con una simple semilla que cae en tierra estéril, un poco de agua, y...
Comienza a crecer un pequeño brote verde. No sabes que planta es, ni te importa, te gusta contemplar el contraste de color amarillento con el verde.
Al cabo de unos días te das cuenta de que va creciendo cada día un poquito más.
No sabes por qué la lluvia caprichosa que hacia años que se negaba a caer por esos parajes ha decidido regar cada día ese cachito de tierra.
En algún momento perdiste el control de tu estado contemplativo. Comenzaste a hablarla, a mimarla, a acariciarla,...
Y sin querer ahí estás, acurrucandote a su lado cada noche, cantandola cada mañana, bailandola cada atardecer. Pronto la planta creció y esparció sus semillas, conviertiendo aquel paraje vacío, en tu pequeño cachito de oasis.
Y toda esta metáfora es para decirte algo tan simple como: "Ay que ver lo que me gustas"
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El amor
"Ten cuidado con lo que deseas pro que puede hacerse realidad"
Eso decía mi abuela, y tenía razón. Hace unos años deseé no sentir. Pensé que al no sentir amor, tampoco podría sentir el dolor; mis mejillas no tendrían que soportar más lágrimas recorriendo sus curvas sinuosas. Ni mi corazón volvería a desgarrarse.
Hoy años después estoy cansada de no sentir, al principio puede ser divertido, liberador,... a veces al cerrar los ojos incluso puedes sentir como una brisa fresca recorre el interior de tu ser.
Pero con el paso del tiempo, ese leve aire ni es tan fresco, ni es tan divertido.
Escuchas cómo todo el opina para qué quieres alguien a tu lado, si puedes feliz sin nadie.
Les respondo que tienen razón, pero la felicidad es un estado, un sentimiento, y cada corazón libremente escoge su forma de tenerla. Elegí una temporada la soledad pero ahora, quiero algo más. Ni era mujer antes, ni lo soy ahora.
Pero amigas mías, ¡qué difícil es encontrar a alguien, dispuesto a compartir un trocito de la vida!
Un compañero con el que pasear en este largo y a veces, pesado camino. Alguien con quien reír, con quien poder comunicarte sin decir una sola palabra.
Alguien... simplemente a quien amar.
