sábado, 12 de diciembre de 2009

नो हसन फलता palabras

No hacen falta palabras pero las escribiré.
Porque nadie es más que nadie.
Porque nunca hay un motivo que justifique el maltrato.
Porque los hombres también son maltratados y por desgracia los olvidamos.
Porque estoy harta de que mis congéneres femeninos pongan denuncias falsas para aprovecharse de sus ex.
Porque creo en la igualdad entre las personas, sin importar su género, raza, ideales políticos o sexuales.
Porque estoy cansada de oír la palabra tolerencia y de que nadie la ponga en práctica.
Porque creo en el respeto y en el amor, y no creo en la violencia ni en el desprecio.
Porque olvidamos demasiado amenudo los derechos de los demás, y sólo pensamos en sus obigaciones.
Porque olvidamos que todos somos de la misma raza, la raza humana.
"De todos los hombres y mujeres que haya en mi vida que ninguno/a será más que yo"

jueves, 10 de diciembre de 2009

PARAISO

Mi paraíso, sería un mundo donde pudiese abrazar siempre a aquellas personas que están tan fuertemente arraigadas en mi alma. Poder pasear por la arena compartiendo un bello silencio con ese amigo del alma, que tan bellamente "guardianea" mi vida. ;) Bailar en medio de una tormenta con la cara alzada hacia el cielo mientras agarro fuertemente la mano de mi princesa. Sentarme al lado del fuego de una chimea, abrigados con unas mantas mientras sostenemos una taza de chocolate caliente, con todos mis tesoros y mi protegida.
Saltar desde una avioneta en paracaídas, mientras evidentemente me muero de miedo. Y alguien en medio de la caída me abraza por detrás y me susurra dulcemente en el oído. "Ya estoy aquí, cierra los ojos. Grita"
Bucear en las profundidades de cualquier mar, tan sólo para contemplar y maravillarme de las bellezas que oculta el mar bajo sus aguas. Eso sí, en buena compañía.
Está en cada trozo de chocolate que me como despacito dejando que se derrita en mi boca. En el campo mojado de cualquier primavera. Desprendiendo los olores de las flores que anuncian que la vida continua. Está en todas las correcciones que ahora mismo está haciendo Diego, poniendo esos acentos que se me han olvidado, o esas cositas que mi impaciencia apoderándose de mis dedos deliberadamente hacen, para sentir su sonrisa mientras lo lee.
Mi paraíso está en cada sonrisa de aquellos a los que amo. Si estás leyendo esto, recuerda, sonrie y estarás haciendo mi paraíso un poco más grande. Se encuentra, en cada grito de alegría que de tu corazón deja escapar en medio del silencio de la noche. Así que, GRITA.
Se encuentra en cada nota musical mientras canto para animar a mi corazón cuando se siente cansado de luchar en este campo de batalla que es la vida de cada uno. No te olvides de cantarle.
¿Sigues leyendo? Entonces, debo invitarte a ese paseo por la arena, a esa danza bajo una tormenta, a ese chocolate caliente, a saltar en paracaídas, a bucear, a oler el campo, a comer chocolate despacito, a corrigir a los que amas para sean mejores, a sonreir, a gritar, a cantar, a leer,. .. Pero hagas lo que hagas hazlo en buena compañía y harás que tu paraíso personal, el mío y el de esas personas que te acompañan sea cada vez más real y más grande.
¿Te vienes conmigo?

lunes, 7 de diciembre de 2009

..........

Las tristes notas de un piano se escuchaban de fondo. Sentada en la barra de un bar cualquiera. Aquella fría cerveza no apaciguaba mi sed, en cambio esas notas parecían transcribir cada emoción de mi pobre corazón. Mi alma inquieta, no ha encontrado la paz desde que tus labios besaron los míos por última vez. Desde aquella maldita mañana en la que me arrancaron de tu lado, obligándome a despertar del más dulce de los sueños.
Mis ojos necesitan volver a perderse en los tuyos para la eternidad, sin que nada más importe que estar ahí en esos parajes que me conducen a la inmensidad encerrada en ellos.
La niña tan despierta en mí siempre, ahora yace dormida. Se niega a despertar hasta que tus labios la besen de nuevo, hasta que tus manos acaricien su piel, hasta que de nuevo la hagas sonreír. Hasta que tu mirada calme la sed de mi espíritu, encendiendo de nuevo la llama de ansiedad producida por la necesidad de no apartarme de ti.
Pero tú ya no me quieres…
Deambularé por el desierto de haberte tenido unas horas y haberte perdido. Sé que realmente no te tuve, pero déjame engañarme, deja que al menos me crea que eso fue verdad. Déjame pensar y creerme cada palabra tuya, cada caricia, cada beso, cada susurro.
Lo sé, lo sé, unas horas no pueden hacer que mi alma añore a alguien, pero ella es así. Le cuesta sentir, pero cuando lo hace con la suficiente intensidad para amar toda una vida, para cuidar de esa persona en cada aliento, en cada pálpito, en cada sueño, en cada sonrisa, con sumo cuidado.
Ahora todo mi ser llora, porque en el fondo sabe que todo fue una mentira, que no quieres volver a besarme, a sentirme, a tocarme, a acariciarme, a hacerme sonreír, … Ella no comprende de juegos, ella no comprende estas cosas, y yo tampoco.

Prometo

Prometo no volver a soñar de nuevo.
Prometo no volver a necesitar la melodía de tu voz susurrándome al oído.
Prometo no volver a perderme en la inmensidad de tu mirada.
Prometo no volver a esperarte hasta las cinco de la mañana, tan sólo para poder oír de nuevo tu voz.
Prometo no volver a creerte sin más.
Prometo no desear ser el aire que llena tus pulmones dándote vida.
Prometo no desear ser tu sangre para poder inundar tu corazón y poder ser impulsada por él.
Prometo no desear ser parte de la esencia de tu alma para que no puedas escapar de mi lado.
Prometo... no dejarme embrujar de nuevo por tus caricias, ni por tus besos recorriendo mi piel por la noche.
Prometo... al menos prometo intentarlo.
Pero si hay una promesa que pienso cumplir es no dejar que vuelvas a herirme.
No volveré a arriesgar, tengo miedo a que una vez más caiga en las redes de alguien que me engaña.
Mi corazón confiado, es más fácil de dañar de lo que pensaba. Porque una esperanza rota hace más daño que una verdad dolorosa.

Ahora

Sinceramente, creia en el amor, pensé que mi corazón herido de muerte encarcelado por decisión propia en una prisión de ausencia de sentimientos, estaría a salvo. Creyó que era lo mejor, no sentiría amor, pero tampoco dolor, tal vez una vez curado de sus múltiples heridas se sentiría capacitado para volver de nuevo a la vida. Al cabo de un tiempo más que prudencial quiso deshacerse de tanto hielo, de tanta muerte, de la nada. Simplemente no pudo liberarse.
Durante años, muchos intentaron romper aquella prisión que él mismo construyó para protegerse, nadie consiguió ni siquiera hacer un pequeño rasguño.
Aquel corazón encarcelado pasó por múltiples fases, esfuerzo, lucha, desilusión, y finalmente se rindió ante la evidencia de no poder volver a sentir jamás. Nadie pudo ni siquiera hacerle vibrar lo más mínimo, se había convertido en un simple músculo.
Fue entonces cuando… apareciste tú. Una simple mirada tuya convirtió tanto hielo en simple agua bajo mis pies.
¿Qué miras? Me preguntas. Nada, a ti. Cuando realmente debería decir, estoy perdiéndome en tu mirada. En esos instantes, es lo único que me importa es perderme en la inmensidad de tus ojos, contemplándolos únicamente. Sin un solo pensamiento más. Sin más distracciones que las vibraciones de la música que emana de tus labios. Ellas que son capaces de convertir ese simple músculo en el que mi corazón se convirtió durante años en un ser vivo, que de nuevo al menos vuelve a tener esperanza.
El vacío que ha dejado la ausencia de tu piel en la mía. El desasosiego de mi alma, que no ha vuelto a oír tu voz. Mi mirada triste al pensar tan sólo en que jamás volverán a contemplarte. Mi corazón herido, pronto, menos mal, demasiado pronto para estar herido de muerte. Pero herido al fin y cabo, aquel sentimiento de esperanza que pensó que jamás volvería a sentir se ha convertido desilusión. Se siente engañado de nuevo.
Sácame de esta locura paranoica que me produce mi soledad, esa compañera que me ha acompañado durante años, que nunca me había molestado hasta ahora.
Ahora es como una daga clavada profundamente en lo más hondo de mi ser...
Ahora sé que el amor, no está hecho para mí. Que me rechazará una y otra vez.
No sé que me duele más, si tu silencio o el hecho de haberme creido que podría de nuevo amar y ser correspondida.
Hoy con mis ojos hinchados de tanto llorar, sé que aquellas horas que me regalaste fueron mentira. Sólo me queda una pregunta. ¿Por qué?
Para mí nunca fue un juego, ni es divertido, al contrario.