Prometo no volver a soñar de nuevo.
Prometo no volver a necesitar la melodía de tu voz susurrándome al oído.
Prometo no volver a perderme en la inmensidad de tu mirada.
Prometo no volver a esperarte hasta las cinco de la mañana, tan sólo para poder oír de nuevo tu voz.
Prometo no volver a creerte sin más.
Prometo no desear ser el aire que llena tus pulmones dándote vida.
Prometo no desear ser tu sangre para poder inundar tu corazón y poder ser impulsada por él.
Prometo no desear ser parte de la esencia de tu alma para que no puedas escapar de mi lado.
Prometo... no dejarme embrujar de nuevo por tus caricias, ni por tus besos recorriendo mi piel por la noche.
Prometo... al menos prometo intentarlo.
Pero si hay una promesa que pienso cumplir es no dejar que vuelvas a herirme.
No volveré a arriesgar, tengo miedo a que una vez más caiga en las redes de alguien que me engaña.
Mi corazón confiado, es más fácil de dañar de lo que pensaba. Porque una esperanza rota hace más daño que una verdad dolorosa.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario